Aventura exclusiva

Excursión a la Playa de Güigüí

125 € / persona

4 horas · Salida desde Puerto de Mogán · Yate de lujo hasta 18 personas

Sobre la experiencia

Vive una aventura única de 4 horas de navegación exclusiva hacia la mítica Playa de Güigüí, partiendo del encantador Puerto de Mogán. Navega en un yate de lujo para grupos de hasta 18 personas.

Descubre la impresionante costa suroeste de Gran Canaria: acantilados volcánicos, cuevas marinas como el Tabadaba y formaciones únicas como La Falla. En días despejados, el Teide asoma en el horizonte, un telón de fondo espectacular.

*Actividad sujeta a condiciones meteorológicas.

📍 Itinerario y paradas destacadas

  • Salida desde Puerto de Mogán: ambiente costero y brisa marina.
  • 🌊
    Cala escondida: aguas cristalinas para baño y snorkel.
  • ☀️
    Relax en solárium: sombra y bebidas frías a bordo.
  • 📸
    Mirador natural: panorámicas perfectas para tus fotos.
  • 🏖
    Fondeo en Güigüí: playa virgen de arena oscura, acceso solo por mar.

💰 Precio

4 horas · Grupo hasta 18
125 € / persona

🌟 ¿Qué incluye?

🚢
Navegación en yate de lujo (4 h)
🍺
Bebidas frías a bordo
🤿
Paradas para baño y snorkel
🙌
Tripulación profesional

Disfruta de una experiencia grupal o privada navegando hacia una de las playas más vírgenes e inaccesibles de Gran Canaria.

💡 Recomendaciones

☀️
Protector solar, bañador y toalla
🧢
Gorra y gafas de sol
📷
Cámara o móvil para fotos
👞
Calzado cómodo para la playa
¿List@ para zarpar?
125 € / persona
Duración: 4 horas · Grupo hasta 18
⚓ Reservar Ahora
✓ Confirmación inmediata
🚢 Yate de lujo privado
🏖 Playa virgen de Güigüí
🤿 Snorkel incluido
🍺 Bebidas frías a bordo
🙌 Tripulación profesional

Opiniones de clientes

★★★★★ 4,9/5 · 294 opiniones
Ana R.
Ana R.Mar 2025
★★★★★

La playa de Güigüí es un paraíso. El viaje en barco fue increíble y la tripulación genial.

Marcos L.
Marcos L.Feb 2025
★★★★★

Acantilados impresionantes y aguas cristalinas. Una experiencia que no se puede perder.

Laura & Tom
Laura & TomFeb 2025
★★★★★

La mejor excursión de nuestro viaje a Gran Canaria. Güigüí es espectacular.

David G.
David G.Ene 2025
★★★★★

Ruta increíble por la costa suroeste. Las cuevas marinas y la playa virgen son únicos.

Cristina S.
Cristina S.Dic 2024
★★★★★

Bebidas incluidas, snorkel y una playa solo accesible por mar. Precio estupendo por persona.

José M.
José M.Nov 2024
★★★★★

El yate es muy cómodo y la tripulación muy profesional. Güigüí vale cada euro.

Elena V.
Elena V.Oct 2024
★★★★★

Reservé para un grupo de amigos y fue inolvidable. El paisaje es de otro mundo.

Pau H.
Pau H.Sep 2024
★★★★★

Paradas para baño espectaculares y la playa de Güigüí te deja sin palabras.

GÜIGÜÍ: EL FIN DEL MUNDO EMPIEZA EN EL MAR

Una travesía desde Puerto de Mogán hasta la playa más salvaje de Gran Canaria

PRÓLOGO: EL LLAMADO DE LO SALVAJE

Hay lugares en este planeta que el tiempo parece haber olvidado a propósito. Rincones donde la naturaleza, celosa de su creación, levantó murallas de basalto, acantilados de vértigo y mares embravecidos para mantener a raya la mano humana. Uno de esos lugares existe en el extremo suroeste de Gran Canaria, y su nombre suena como el eco de una lengua extinta: Güigüí.

Llegar hasta allí no es tarea para cualquiera. Por tierra, exige una travesía de montaña de más de cinco horas por senderos sin sombra ni agua. Pero existe otra forma de alcanzar este paraíso: por mar. Y esa travesía en barco desde Puerto de Mogán no es simplemente un medio de transporte; es, en sí misma, una de las experiencias más espectaculares del Atlántico.

ACTO I: PUERTO DE MOGÁN — EL PUNTO DE PARTIDA

La Venecia del Sur

Son las primeras horas de la mañana cuando el sol comienza a dorar las fachadas encaladas y los arcos cubiertos de buganvillas de Puerto de Mogán. Este pequeño enclave marinero, situado en el extremo sur de Gran Canaria, lleva años siendo llamado con razón «la pequeña Venecia canaria». Sus canales, sus barcas de colores reflejadas en el agua quieta del puerto, sus terrazas donde el café huele a sal y a tostada, crean una atmósfera que detiene el paso del tiempo.

Pero esta mañana, la mirada de los pasajeros no está puesta en las flores ni en las postales. Está puesta en el horizonte. En el barco que espera amarrado al dique sur, vibrando suavemente con el movimiento del mar. El motor ya ronronea. El capitán, hombre de pocas palabras y muchas millas, revisa los cabos y echa un último vistazo al cielo.

Hoy el mar acompaña.

ACTO II: LA TRAVESÍA — EL GRAN ESPECTÁCULO AZUL

Rumbo Noroeste: Cuando la costa se vuelve salvaje

Navegarás por la impresionante costa sur de Gran Canaria, una zona famosa por sus dramáticas formaciones rocosas, acantilados y paisajes únicos, contemplando la grandeza natural de la isla desde una perspectiva que solo el mar puede ofrecer.

A medida que el barco se aleja del puerto y el rumor del turismo masivo queda atrás, ocurre algo notable: el paisaje empieza a cambiar de personalidad. Los hoteles, los campos de golf, las playas de sombrillas apretadas, van cediendo terreno. La costa se vuelve más abrupta, más vertical, más honesta. Los acantilados crecen. Los colores cambian del beige urbano a la paleta salvaje del volcán: negros, ocres, rojizos, grises profundos.

El viaje lleva a los visitantes por impresionantes acantilados, cuevas y formaciones rocosas inaccesibles a pie. También es una forma estupenda de ver parte de la vida marina de la isla, incluidos delfines, tortugas y diversas especies de peces.

El encuentro con los cetáceos

A unos pocos kilómetros de la costa, allí donde las aguas continentales se funden con las profundidades oceánicas, ocurre la magia. Las aguas del Atlántico sur de Gran Canaria forman uno de los corredores de cetáceos más activos de Europa. Durante la navegación te adentrarás en el mar para el avistamiento de ballenas y delfines antes de poner rumbo a la cala salvaje.

Los delfines mulares y los calderones tropicales son los protagonistas habituales de este escenario. De repente, una aleta. Luego otra. Y otra más. Una familia de delfines se acerca a la proa del barco como si los hubieran convocado, jugueteando en la estela, saltando en sincronía con un lenguaje que no necesita traducción. Los pasajeros se apelotonan en la barandilla. Las cámaras disparan sin descanso. Por un momento, nadie habla.

La costa de Veneguera, Tasarte, Tasartico: nombres que suenan a final del mundo

Recorrerás la costa de Veneguera, Tauro, Tasarte o Tasartico, poblaciones que apenas aparecen en los mapas del turismo convencional. Barrancos que desembocan directamente en el mar en forma de cascada de roca seca. Playas minúsculas sin nombre, accesibles solo para las olas. Cuevas que se abren a nivel del mar como bocas hambrientas.

Esta costa no está domesticada. No hay paseos marítimos. No hay chiringuitos. Solo el diálogo eterno entre el mar y la roca volcánica.

ACTO III: EL DESTINO — GÜIGÜÍ, LA GRAN REVELACIÓN

Lo que el mapa no puede explicar

El macizo de Güigüí posee una importante red hidrográfica y es el más antiguo de Gran Canaria, representando un espacio de gran valor geológico, con construcciones producidas por la erosión activada desde la conclusión de las emisiones de basaltos en el Mioceno. Estamos hablando de una tierra forjada hace más de catorce millones de años.

Aquí se encuentra el tubo volcánico más antiguo de España, de 14,5 millones de años, en el que habita una fauna cavernícola única.

Cuando el barco dobla el último cabo y Güigüí aparece ante los ojos del viajero, se produce algo difícil de describir con palabras. No es simplemente una playa bonita. Es la sensación física de haber llegado a un lugar que no debería existir en el siglo XXI. El Macizo de Güigüí es un espacio de complicada orografía, marcado por grandes elevaciones que forman un triángulo con tres cuencas hidrográficas sobre una costa virgen, caracterizada por vertiginosos acantilados y recoletas playas de arena.

Güigüí Grande y Güigüí Chico: dos almas, una misma magia

En la costa, los acantilados con su rasa marina asociada determinan escarpes pronunciados, entre los cuales se encuentran las playas de arena oscura de Güigüí Chico —350 metros— y Güigüí Grande —360 metros—, a las que se tiene que acceder caminando más de dos horas por medio de una montaña o en barca.

La arena. Hay que hablar de la arena. No es la arena dorada de postal con la que soñamos en invierno. Es una arena volcánica, oscura, casi negra en algunos tramos, mezclada con guijarros pulidos por siglos de oleaje. Una arena que cuenta la historia geológica de la isla en cada grano. Que habla de erupciones, de coladas de lava que alcanzaron el mar, de millones de años de paciencia planetaria.

En Güigüí se puede practicar el nudismo. Hay dos playas: la pequeña y la grande. El sendero llega hasta la pequeña, pero cuando la marea baja, se puede ir caminando por las rocas hasta la playa Güigüí grande.

La Reserva Natural Especial: un mundo vegetal único

Este territorio destaca por ser una zona que ha experimentado una escasa alteración en comparación con los patrones habituales de la isla. Gran parte de su territorio está cubierto por cardonales y tabaibales. Además, alberga la única población natural de cedros en Gran Canaria, así como la mayor superficie de almacigal de Canarias, un tipo de bosque mediterráneo poco frecuente en el archipiélago.

Entre la flora, hay algunos endemismos en peligro cuyas poblaciones se distribuyen totalmente por el interior de la reserva, con algunas especies exclusivas como el cabezón (Cheirolophus falcisectus).

Se han inventariado en este espacio cerca de 250 taxones de flora vascular, siendo el macizo un impresionante refugio florístico con especies endémicas exclusivas de Gran Canaria como el corazoncillo de Andén Verde, la mostaza de Guayedra o el algafitón de Tamadaba.

El mundo animal: entre las rocas y el cielo

En los acantilados costeros nidifican varias especies amenazadas de aves. El halcón tagorote —el esquivo halcón de Berbería— patrulla los relieves verticales desde alturas que marean. La pardela cenicienta traza círculos perfectos sobre el mar antes de zambullirse. El águila pescadora, una de las rapaces más escasas de España, ha encontrado aquí uno de sus últimos refugios atlánticos.

En la zona se encuentran 39 endemismos insulares y 78 propios de Gran Canaria. Las aves son las especies más representativas de la fauna de la reserva, con varias en peligro de extinción. También habitan en perfecta armonía ranitas y reptiles como el lagarto gigante de Gran Canaria.

Bajo el agua, el espectáculo no es menor. Los fondos marinos de Güigüí forman parte de una Zona Especial de Conservación marina conocida como los Sebadales de Güigüí: praderas de fanerógamas marinas donde las tortugas carey buscan alimento, donde los meros patrullan territorios marcados antes de que existieran los GPS, y donde el snorkel se convierte en una ventana abierta a otro mundo.

ACTO IV: EL TIEMPO EN LA PLAYA — CUANDO EL RELOJ SE DETIENE

Cuando el barco fondea y los pasajeros saltan al agua o pisan por primera vez esa arena volcánica, algo cambia en la expresión de la gente. Las conversaciones bajan de volumen. Los teléfonos se guardan. Los ojos se abren más.

No hay bares. No hay sombrillas de alquiler. No hay música de fondo. No hay restaurantes, cafeterías ni tiendas en la playa, y los visitantes deben llevar su propia comida y bebida. Aunque esto puede ser un inconveniente para algunos, significa que la playa permanece tranquila y virgen, con el único sonido de las olas y la naturaleza circundante como banda sonora.

La excursión incluye todo lo necesario para disfrutar de este momento: comida, bebidas, material de snorkel, paddle surf. El tiempo es libre para nadar en aguas cristalinas, explorar las rocas con la marea baja, tomar el sol, o simplemente sentarse y mirar el horizonte sin que nadie te moleste.

Un lugar con memoria: los Guanches

La zona estaba habitada por los guanches, los habitantes autóctonos de las Islas Canarias, antes de la llegada de los españoles en el siglo XV. Los visitantes aún pueden ver algunos restos de los asentamientos guanches, como casas de piedra y tumbas.

Güigüí es conocido por su valioso patrimonio arqueológico, que incluye minas de obsidiana, esenciales en el pasado, y etnográfico, compuesto por estanques, cuevas y edificaciones tradicionales.

Esta tierra no es solo geología y biología. Es también historia humana. Memoria ancestral grabada en piedra. La misma roca volcánica que hoy admiramos desde la cubierta del barco fue hogar, taller, cementerio y lugar sagrado de quienes vivieron aquí siglos antes de que existiera el turismo, la electricidad, y los mapas de Google.

EPÍLOGO: EL REGRESO Y LO QUE QUEDA

El viaje de vuelta se hace en silencio cómplice. Nadie quiere ser el primero en hablar. El barco surca el mismo Atlántico de siempre, pero los pasajeros ya no son del todo los mismos que subieron a bordo en Mogán esa mañana.

Es como si el tiempo se hubiera detenido en Güigüí, ofreciendo a quienes lo visitan un viaje a la Gran Canaria antigua, un vistazo al pasado.

Y esa es, quizás, la maravilla más extraordinaria de esta excursión: no es solo un paseo en barco. Es un viaje en el tiempo. Una conversación directa con los catorce millones de años de historia geológica de una isla que todavía guarda secretos. Un recordatorio de que la belleza más auténtica del mundo no tiene wifi, no tiene parking y no aparece en los folletos de los hoteles.

Solo está ahí, esperando, al otro lado del mar.

125€ / persona
⚓ Reservar Ahora
Abrir chat
¡Hola!😊
Hola 👋
¿En qué podemos ayudarte?